Dos obreros muertos y media docena de heridos fue el saldo de la explosión de un horno en la planta que la empresa Acindar ocupa en Villa Constitución. Sin embargo, más allá de las víctimas de la explosión de principios de febrero, la poderosa acería instalada en la ciudad cabecera del departamento ha modelado la geografía social de la región en los últimos cincuenta años. La prolija letra del poder, marcando a fuego el cuerpo de los trabajadores. Explosiones.La explosión se produjo alrededor de las 10.45 del 5 de febrero de este año. Las crónicas señalaron, al día siguiente, que "un desperfecto producido en el sistema refrigerante del horno número 4 de la planta de Acindar provocó una explosión que afectó a diez operarios, quienes sufrieron graves quemaduras". Dos de los trabajadores fueron trasladados al Centro del Quemado del Sanatorio Británico de Rosario, y murieron cuatro días después. Los restantes fueron internados en el sanatorio Rivadavia de Villa Constitución. Inmediatamente, la delegación local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) resolvió un paro de 24 horas, "en reclamo de mejores condiciones de trabajo y medidas tendientes a mejorar la seguridad laboral". Victorio Paulón, secretario general de esa seccional y secretario Gremial de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), denunció que "la modificación unilateral realizada por la empresa en el procedimiento de producción, puede haber sido la causa eficiente que produjo la explosión". De fallas y ritmos.La firma reconoció, mediante un comunicado, que el hecho se constituía en "el primero y mayor accidente de este tipo ocurrido en sus 65 años de historia", al tiempo que señaló que puso "todos sus recursos a disposición de los damnificados". Jorge Vaccaro, gerente de Asuntos Externos de Acindar, la empresa que facturó alrededor de 533 mil dólares por día durante el año 2006, señaló desde Buenos Aires que el accidente se habría producido "durante una reparación del horno al que se le estaban cambiando refractarios y aparentemente surgió un desperfecto que provocó la explosión". Al mismo tiempo indicó que "la gente que aprueba estos procedimientos es la de seguridad de planta", y que la tarea "es habitual y se hace bajo estricto control y refrigeración en la zona donde se trabaja".Sin embargo, desde la UOM Villa Constitución se denunció que Acindar "modificó de manera unilateral el tiempo de enfriamiento del horno que, de acuerdo a lo que había pautado con el gremio, es de 24 horas. En lugar de ello, lo redujo a cuatro o cinco horas y este pudo ser el desencadenante de la explosión". En una asamblea reunida en la fábrica se dispuso el paro de actividades "en repudio a la violación de las normas de seguridad laboral en pos de aumentar a cualquier precio la productividad", mientras que los trabajadores que desempeñan esas tareas anunciaron que no volverían a los hornos "hasta que no se reponga el lapso de 24 horas para su enfriamiento, tal como se había acordado oportunamente entre la empresa y el gremio".En relación a los obreros muertos, Paulón indicó que "pertenecieron a una empresa que se fue de Acindar. Nosotros los ayudamos a autorganizarse y empezamos las negociaciones directas con Acindar con respecto a este trabajo concreto, que es una tarea que se hace una vez por semana en los hornos. El drama era que lo que ganaban en ese trabajo no equivalía a una quincena y siempre estábamos negociando otra tarea para que ellos pudieran tener un salario digno"."Después se dedicaron exclusivamente a este trabajo en el horno y en el tiempo fueron acortando la espera de enfriamiento con distintos mecanismos. Y ayer alguna falla mecánica interrumpió la circulación del agua, provocó la acumulación del vapor y la posterior explosión fatal" completó el titular de la UOM de Villa Constitución.Tercerización.Para Paulón, la explosión puso de manifiesto "la presencia de empresas contratistas que tercerizan servicios y precarizan a los trabajadores para prestar servicio a Acindar. Ha llegado el momento que el Ministerio de Trabajo ponga coto a la tercerización de servicios que sólo sirve para abaratar el costo de la mano de obra a las grandes empresas a través del fraude de las empresas contratistas y subcontratistas". Agregó que las víctimas "son de una empresa contratista. Al principio de la acería la hizo el plantel propio y después se tercerizó. Es uno de los trabajos de más riesgo. En realidad es un trabajo de albañilería porque lo que hacen los muchachos es cambiar los ladrillos refractarios, que no son los comunes sino que son más pesados y más grandes y los mueven con una especie de palita mecánica".Sobre los detalles de esa tarea, Paulón señaló que "hace un par de años se utilizaba el mecanismo de esperar 24 horas para enfriar el horno. Ahora habían implementado otro sistema que acortó los tiempos con un mecanismo de remoción de los ladrillos a través del uso de una cortina de agua y aire frío. Se dejaba el horno y a las 8 horas ya se había enfriado. Pero evidentemente no hubo una evolución de este posible riesgo. Esto es lo que está pasando en Acindar y en las grandes empresas con la aceleración de los tiempos de producción".Las medidas oficiales.Por su parte la subsecretaria para la Promoción del Trabajo Decente del ministerio de Trabajo de la provincia, Alicia Ciciliani, sostuvo que el tema se soluciona "creando un comité de salud y seguridad en la fábrica avalado por una ley donde los trabajadores sean consultados para detener estos procesos cuando ellos consideren que está en riesgo la vida de un compañero. Estamos pensando para las empresas que tengan más de 50 empleados en un comité mixto paritario donde las resoluciones se tomen por consenso con igual representación de trabajadores que de la empresa. En las empresas con menos empleados se crearía la figura de un delegado de prevención, que sería un obrero capacitado para ver estos tipos de riesgos en las empresas. Esto ayudaría a defender la seguridad de los trabajadores y a aumentar la productividad de la empresa".En caso de comprobarse la falta de medidas de seguridad, ese comité "podría suspender la producción y pedir una inspección técnica a la autoridad de aplicación, que sería en este caso el ministerio de Trabajo de la provincia" sostuvo la funcionaria provincial; al tiempo que destacó que "para el sector empresario esto significará una contribución al mejoramiento del clima laboral y al aumento de la productividad".Sobre el accidente ocurrido en la planta de Villa Constitución, la subsecretaria consignó que "enviamos un equipo de inspectores preparados en higiene y seguridad que nos informaron que el accidente ocurrió por cuestiones técnicas que están en proceso de investigación y al cual vamos a acompañar. Consideramos que estas cuestiones de riesgo de vida en el trabajo son absolutamente previsibles. Aparentemente la empresa modificó un proceso que había acordado con el gremio en razón de la urgencia por la producción".Con respecto a las posibles sanciones en caso de comprobarse negligencias de parte de la empresa, la funcionaria indicó que "efectivamente, no sólo podría haber sanciones sino que nos vamos a sentar con el sindicato y vamos a conversar con la empresa acerca de las medidas de prevención a futuro de las que estamos hablando". Ausencias y responsabilidades.El dirigente Victorio Paulón cuestionó a su vez la ausencia del Estado en las inspecciones a la fábrica de Acindar: "desde que yo recuerdo no han habido prácticamente inspecciones. Todo lo que se ha hecho es desde la lucha de los trabajadores y la resistencia. Para nosotros hoy es un día de duelo y de reflexión. Nos hemos reunido con la empresa y han aceptado que van a implementar estos comités mixtos. Vamos a ir a fondo en estas cosas. Quiero recordar que en los últimos años ha habido una secuela de accidentes en Acindar, el último fue en febrero del año pasado. Y no se repite el mismo accidente, sino que son diferentes situaciones, lo cual hace más imprescindible una comisión permanente integrada por los propios trabajadores y la empresa para poder trabajar sobre el árbol de causas y atacar los problemas concretos allí donde existe el riesgo" detalló el histórico militante sindical.En relación a la seguridad en el ámbito laboral, el dirigente aclaró que "es un criterio que hay que evaluar permanentemente porque van cambiando las condiciones con la incorporación de nuevas tecnologías y fundamentalmente con la aceleración de los procesos de producción. Hoy la producción en Acindar circula un 30 % más rápido de lo que lo hacía cuatro o cinco años atrás. Evidentemente la única seguridad posible que venimos reclamando desde mucho tiempo es la instalación de los comités mixtos de seguridad e higiene. Las empresas los tienen pero la ley que se está proponiendo en Santa Fe los está planteando porque tiene que haber una instancia paritaria donde la representación de los trabajadores tenga más poder de decisión sobre las situaciones de riesgo y el tratamiento de los equipos".Recuerdos del Villazo.Para la primera mitad de los setenta, la seccional Villa Constitución de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), con base principal entre los trabajadores de la empresa Acindar, sufría una serie de intervenciones, decretadas desde la conducción nacional. Para las elecciones internas del año 1974, la Lista Marrón -un grupo de obreros que se había organizado primero en forma secreta y clandestina para recuperar el sindicato- encabezada por Alberto Piccinini, se perfilaba como la segura ganadora de la Seccional local del gremio.El abogado José Bodrero sostiene que en aquel frente sindical confluían "los hijos de los que habían hecho el Grito de Alcorta, que habían emigrado de los campos con la ley de desalojo de Onganía, por un lado; y por otro lado también había muchos de los hijos de los que habían luchado en la FORA, que existía en Villa Constitución que era hegemónico, salvo por los ferroviarios, constituían la fuerza gremial. Y esas cosas quedaron, había una memoria histórica que aflora nuevamente con la constitución de la Lista Marrón".Ante la posibilidad cierta de perder el control de una seccional tan importante, la dirigencia de UOM nacional excluyó a Villa Constitución de las delegaciones a normalizar. Cuando los líderes de la Lista Marrón fueron expulsados del gremio, estalló el llamado "Villazo": una huelga con toma de fábricas, control obrero de la producción, organización de piquetes, colocación de barricadas y grupos de obreros de autodefensa. Allí estaban los trabajadores de Acíndar, de Metcon (subsidiaria de la Ford), de Marathon, de Vilber, pero también estaban allí los obreros de los pequeños talleres contratistas de la región. El 16 de marzo, más de 12.000 personas marcharon hasta la plaza principal en reclamo de la normalización del sindicato. Después de una semana de lucha y movilización se logró la firma de un Acta Acuerdo. En ella se establecía el compromiso de un nuevo llamado a elecciones para normalizar totalmente el Cuerpo de Delegados y la Comisión Directiva.Finalmente, los obreros lograron la convocatoria a elecciones para noviembre de 1974. La Lista Marrón se impuso por el 65% de los votos, contra la Lista Rosa, que respondía a la conducción nacional de Lorenzo Miguel, y asumió la conducción de la seccional Villa Constitución de la UOM el 1º de diciembre de ese año. Pero aquella primavera democrática duraría poco más de tres meses.En 1975 Acíndar pagó la represión.El 19 de marzo de 1975, el gobierno de María Estela Martínez de Perón anunció por medio de un comunicado de prensa que los organismos de inteligencia habían detectado "un complot subversivo tendiente a paralizar la actividad industrial, con epicentro en Villa Constitución". En la madrugada del 20 de marzo, la ciudad de Villa Constitución fue sitiada por fuerzas represivas. Cuatro mil efectivos y 500 matones a sueldo del Ministerio de Bienestar Social de la Nación tomaron la ciudad. Una caravana de un kilómetro y medio, compuesta por Ford Falcon y patrulleros policiales. Una conjunción de las llamadas fuerzas "legales" y acciones clandestinas de la Triple A. Más de 300 obreros fueron encarcelados. Otros secuestrados, torturados y asesinados.Para el periodista Miguel Bonasso: "más allá de los propósitos declarados de 'acabar con la subversión y el festín de los corruptos', los golpistas querían reducir a su mínima expresión el poder de las conducciones sindicales tradicionales y borrar de la faz de la tierra a esa dirigencia de base que Ricardo Balbín había marcado como 'guerrilla industrial'...".Después de la invasión, se alcanzó a conformar un comité de huelga con representantes de distintas fábricas de la región. Se realizaron asambleas populares, y desde ellas surgió la convocatoria a una movilización, para el 22 de abril. La huelga metalúrgica del sur santafesino se extendió a lo largo de 59 días, con el apoyo de los pequeños comerciantes de la zona. La represión se acrecentó, y Acindar -que tenía como presidente de su directorio a quien se constituiría en el Ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz- colaboró activamente con la persecución de dirigentes y militantes gremiales y políticos. Así lo confirma -entre otros testimonios- el relato del ex-comisario de la policía federal, Rodolfo Peregrino Fernández, en su declaración ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos, en 1983.Fernández relató la represión ilegal en Villa Constitución contra los trabajadores de Acindar, Metcon, Vilber y Marathon. Señaló que el procedimiento, la invasión de aquel 20 de marzo de 1975, fue comandada por el comisario Antonio "Don Chicho" Fischietti, quien había sido delegado de la Federal en la provincia de Tucumán, y describió cómo se pagó dinero extra para generar las detenciones y posteriores torturas en el ex-albergue de solteros de la planta de Acindar, cuando el gerente era José Alfredo Martínez de Hoz y el presidente del directorio, Arturo Acevedo."Las patronales de las industrias metalúrgicas instaladas allí, en forma destacada el presidente del directorio de Acindar, ingeniero Arturo Acevedo, establecieron una estrecha vinculación con las fuerzas policiales mediante pagos extraordinarios en dinero. Acindar se convirtió en una especie de fortaleza militar, con cercos de alambres de púas. Los oficiales policiales que custodiaban la fábrica se alojaban en las casas reservadas para los ejecutivos de la empresa... Acindar, pagaba a todo el personal policial (jefes, suboficiales y tropa) un plus extra en dinero, suplementario al propio plus que percibían oficialmente los efectivos, tarea que estaba a cargo del jefe de personal de dicha empresa de apellido Aznares, así como del jefe de relaciones laborales, Pellegrini”, denunció Peregrino Fernández.Villa Constitución sumó, al final de la dictadura, alrededor de cincuenta militantes desaparecidos y asesinados. "Villa fue un campo de ensayo de lo que después se aplicaría en todo el país. La actividad de Ford y otros grupos económicos está íntimamente ligada a la política empresaria de reprimir al conjunto para aplicar un modelo económico"¸ sostiene el dirigente Victorio Paulón, protagonista de aquellas jornadas de persecución y resistencias.Para el dirigente de la Lista Marrón, Alberto Piccinini, la jornada del 20 de marzo "es una fecha triste para nosotros. Fue una gran represión, donde nos encarcelaron a alrededor de 300 compañeros, una represión que no se hizo sólo en Villa Constitución sino en todo el cordón industrial, y que terminó con largos años de cárcel, con una huelga heroica de los obreros metalúrgicos sostenida a lo largo de dos meses. Esa represión causó una derrota muy grande al movimiento obrero".Sangre y Negocios.El mismo 24 de marzo de 1976 en que se declaraba el Golpe de Estado encabezado por Videla, Massera y Agosti, fueron intervenidos 15 sindicatos. En los días que siguieron, la cifra se multiplicó en varios centenares. Como lo registra Miguel Bonasso, la directiva secreta 222/76 "ordenaba la ocupación de fábricas y locales gremiales en distintos puntos del país", al tiempo que la dictadura suprimía el derecho de huelga, suspendía la actividad sindical e intervenía las obras sociales.El ejemplo que Acindar había dado en 1975 se extendía al resto de las grandes empresas del país, desde cuyas oficinas de personal "se suministraban nombres de activistas subversivos", al tiempo que las mismas firmas financiaban los grupos de tareas. En la empresa de Villa Constitución propiedad de la familia Acevedo, el general Alcides López Aufranc reemplaza a José Alfredo Martínez de Hoz, que desde el 2 de abril de 1976 ocupa el Ministerio de Economía de la dictadura recién inaugurada. Como lo registra el historiador Norberto Galasso, la firma, "que en 1976 sufría la competencia de Tamet, Gurmendi y Santa Rosa, alcanza a partir de la gestión de Martínez de Hoz en el Ministerio de Economía un impresionante crecimiento que la lleva a engullirse a esas tres competidoras y constituirse en 1984 en la empresa privada local más importante de la Argentina en el ránking de ventas. La cuarta en el país después de YPF, Esso y Shell. Además, durante ese período, se endeuda en el exterior en 700 millones de dólares, deuda que fue trasladada al Estado en 1982 en su mayor parte a través de seguros de cambio implementados por otro 'gato': Domingo Cavallo...".En abril de 1976, en una recepción organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo con motivo de la llegada de una misión financiera, el flamante presidente de Acindar se encuentra con Walter Kein, padre del segundo hombre del Ministerio de Economía. Klein felicita a López Aufranc por su designación, "se necesitaba un hombre enérgico como usted", le dice. Y pregunta por la noticia de la detención de 23 delegados de fábrica. El general Alcides López Aufranc se jacta entonces: "No se preocupe, Walter. Todos están bajo tierra".El país de rodillas."Ha quedado evidenciado en el trasuntar de la causa la manifiesta arbitrariedad con que se conducían los máximos responsables políticos y económicos de la Nación en aquellos períodos analizados (1976/ 1983)..." sostiene el Juez Federal Jorge Ballestero en la Resolución de la Causa Nº 14.467, de julio del año 2000. Y completa: "Así también se comportaron directivos y gerentes de determinadas empresas y organismos públicos y privados".La causa 14.467 fue iniciada en 1982 por el abogado Alejandro Olmos, y es un recorrido por la geografía de las impunidades cotidianas que fueron construyendo la Deuda Externa Argentina. Deuda que creció de 7.500 millones de dólares en 1975, a 55.000 millones de dólares en 1983. En el medio, el 5 de julio de 1982, Domingo Felipe Cavallo, a cargo del Banco Central de la República Argentina, estatizó la deuda de más de 650 millones de dólares de Acindar, junto a la de otras doscientas empresas.Para el 2001 de piquetes y cacerolas, esa misma deuda externa arañaba los 132.000 millones. Que se convertían en 155.000 millones de dólares si se suma la deuda privada. Y a lo que habría que agregar los 40.000 millones de dólares que ingresaron en las arcas del estado, para esfumarse rápidamente, producto de las privatizaciones de las empresas nacionales.El único procesado en la causa, José Alfredo Martínez de Hoz, primer Ministro de Economía de la dictadura, a donde llegó directamente impulsado desde el directorio de Acindar, resultó sobreseído "en virtud de operar la prescripción de la acción penal".Sin embargo, el fallo judicial es contundente: la deuda externa argentina "ha resultado groseramente incrementada a partir de 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país a través de los diversos métodos utilizados (...) que tendían a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día".Entre las empresas beneficiadas con la pobreza planificada de las mayorías argentinas está Acindar.La misma que en los primeros días de febrero produjo la muerte de dos obreros en nombre de la productividad.
Fuentes:- Cadús, Jorge y Toscanini, Facundo. "Un tiempo ayer ceniza. Historias de la dictadura en el sur santafesino". Editorial Municipal de Rosario, 2006.- Causa Nº 14.467. "Olmos Alejandro s/denuncia". Resolución del Juez Federal Jorge Ballestero. Julio 2000.- Del Frade, Carlos. "Desaparecidos Desocupados". Fantasía Industrial II. 1996.- Galasso, Norberto. "De Martínez de Hoz a Cavallo". Fraterna. 1992.- Mignone, Emilio F. "Iglesia y Dictadura". Del Pensamiento Nacional. 1986.- ACTA / Despacho 542. Edición del 5 de febrero de 2008.- La Capital. Edición del 6 de febrero de 2008.- Rosario 12 / Edición del 10 de febrero de 2008.- Revista Postales. Alcorta. Números 1 a 62.- Revista Alapalabra. Rosario. Números 1 a 13.
DIARIO EL PORTAL DE SANTA FE

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